todo lo que inventás en el silencio
este terciopelo verde bosque y esta luna.
hay un corazón de lobo en cada mano.
la tersura del agua es un espejo
un reflejo capaz de descubrirte
o de darte la forma de un deseo.
se llamará misterio eso que dice
lo que callan tus pasos?
aberturas y noches que se cierran
para dejarnos libres.
eso, y un perro que ladra anunciando la muerte,
un goteo de patios,
la luz de las costuras de la brea
en el asfalto.
la soledad en el nombre de las cosas
es su rasgo más dulce:
nadie dude de la palabra
glicina,
es la palabra más violeta
es el corazón del mundo de la hormiga.
puedo ver la palabra,
no es apenas su sonido,
es un mundo gestado entre los dientes.
miércoles, 13 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
todas las preguntas del mundo, I
.
los árboles, tiernos por costumbre
desorientados por las siete sin escarcha
no saben qué hacer con tanta copa:
alternan entre verde y amarillo,
esperan el otoño y, por ser ellos
abandonan alguna que otra hoja.
Que dulzura de ver !
humildes barcos pardos
derivando en el agua de un cordón
que repite la luz de los cristales.
(se llamará todavía El Sol esta luz transparencia ?
el reloj de la sangre será este arco en el cielo
que deshilacha nubes, desandares de trenes ?
cadencia apenas en el silencio de los parques, y los pájaros.
latiendo, pesan más estos dos brazos que caen.
suave, el color horizonte,
eso otro que atardece.)
todo lo que se cruza se manifiesta
son eso las esquinas,
los vértices de un mundo que se encuentra con otro
y lo hace pertenencia de sí mismo.
lo más inteligente entra en la audacia
de mirar a ojos llenos ese río de voces
encontrar el matiz más volátil de lo propio
y saludarse como un viejo conocido
después de un largo viaje.
los árboles, tiernos por costumbre
desorientados por las siete sin escarcha
no saben qué hacer con tanta copa:
alternan entre verde y amarillo,
esperan el otoño y, por ser ellos
abandonan alguna que otra hoja.
Que dulzura de ver !
humildes barcos pardos
derivando en el agua de un cordón
que repite la luz de los cristales.
(se llamará todavía El Sol esta luz transparencia ?
el reloj de la sangre será este arco en el cielo
que deshilacha nubes, desandares de trenes ?
cadencia apenas en el silencio de los parques, y los pájaros.
latiendo, pesan más estos dos brazos que caen.
suave, el color horizonte,
eso otro que atardece.)
todo lo que se cruza se manifiesta
son eso las esquinas,
los vértices de un mundo que se encuentra con otro
y lo hace pertenencia de sí mismo.
lo más inteligente entra en la audacia
de mirar a ojos llenos ese río de voces
encontrar el matiz más volátil de lo propio
y saludarse como un viejo conocido
después de un largo viaje.
viernes, 8 de mayo de 2009
El Durazno, I
que hermoso plan, viajar en un camión que llevó pinos, todo es un perfume, todo es de resina que se mete en los poros tapados de ciudad, que despeja la sangre embotada de calles, de repetir el ciclo terrible de los subtes y el metal, de las caras ajenas en un asiento de terciopelo falso, del ritual de la vaca y el matadero de la vida común.
Pero si es febrero, y viajas en un camión que va a las sierras, y tenés en las manos la sangre de un árbol y sentís el perfume del aire en la panza y viajás,y viajás,y viajás...
martes, 28 de abril de 2009
viernes, 24 de abril de 2009
insomne, el borrador de mis párpados dibuja una palabra nueva que reposa sin nombre.
imagino el contorno de su forma, mientras pruebo su color sobre un fondo oscuro, la aprieto contra el paladar y con la lengua la desarmo, textura de un sabor particular.
un perfume de musgo que define una sombra así, como de bosque.
la dejo suelta, me quedo un paso atrás.
se da vuelta y me mira como un perro ansioso, a un paso de la cadena y de la libertad.
y yo ansío que escape, que se olvide de mí, que nunca vuelva, que se haga palabra de una vez por todas.
Para que venga el sueño a redimirme de esa, la única la oculta que ya no se decir.
imagino el contorno de su forma, mientras pruebo su color sobre un fondo oscuro, la aprieto contra el paladar y con la lengua la desarmo, textura de un sabor particular.
un perfume de musgo que define una sombra así, como de bosque.
la dejo suelta, me quedo un paso atrás.
se da vuelta y me mira como un perro ansioso, a un paso de la cadena y de la libertad.
y yo ansío que escape, que se olvide de mí, que nunca vuelva, que se haga palabra de una vez por todas.
Para que venga el sueño a redimirme de esa, la única la oculta que ya no se decir.
viernes, 27 de marzo de 2009
las canciones I
(Crujen)
Crujen como cruje tu voz
Tu voz, un papel arrugado que olvidaste en la lluvia, mis manos que abriendo este papel endurecido lo renacen.
Tu voz crujiendo estira los brazos como un genio mínimo, gato que se despereza en mis oídos conmovidos, a punto de romper a llorar.
las hojas del otoño son copos de maíz en un plato gigante
no tengo ventanas, pero imagino o recuerdo un árbol imponente dejando unas hojas majestuosas, color de pez dorado u ojos de bestia, volando así, meciéndose hasta el suelo. En el suelo el pasto, y alguna piedra gris como esa nube que avanza, nave, desde el horizonte curvo, mujer, de las sierras verde inglés.
cada segundo para mí es egoísmo puro
me enrollo sobre mí, invento un trazo que va desde vos hasta mis dedos. De mis uñas, un hilo finísimo de tinta traza un extraño itinerario, el derrotero de mis pasiones, una línea celeste brillantísima sobre un azul inmenso y nocturno, que recuerda vagamente a mi forma.
voy a salir para buscarte, para buscarme
las obviedades de un juego de palabras se vuelven impredecibles cuando el estribillo nos define.
una calle lleva a otra calle que lleva a otra calle.
y al final siempre regresamos a la misma puerta, atardecidos salmones tristes buscando vida arriba un lugar donde llegar.
martes, 17 de marzo de 2009
Esquinas porteñas I
Terrada y la vía. Una curva impensable, un recodo que rueda evitando el alambre tejido del caminito que corta hasta la plaza de la estación. Ahí crece un árbol viejo, un paraíso.
Desde mis primeras memorias en el barrio,cuando mi viejo me pasaba a buscar para llevarme al Tigre esos dos días de permiso paternal, la chapa del cartel que alguien clavó cruelmente,pavorosamente contra la carne verde e indefensa del tronco no deja de achicarse.
Una inmensa boca leñosa (la venganza del árbol) la va tragando y dejaba, ya ayer por la tarde, una línea azul finísima, desesperada, en el resquicio de la enorme sonrisa triunfal y constrictora de la madera viva.
Desde mis primeras memorias en el barrio,cuando mi viejo me pasaba a buscar para llevarme al Tigre esos dos días de permiso paternal, la chapa del cartel que alguien clavó cruelmente,pavorosamente contra la carne verde e indefensa del tronco no deja de achicarse.
Una inmensa boca leñosa (la venganza del árbol) la va tragando y dejaba, ya ayer por la tarde, una línea azul finísima, desesperada, en el resquicio de la enorme sonrisa triunfal y constrictora de la madera viva.
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